Mire, voy a ser honesto con usted desde el principio. Cuando empecé a recetar Purim hace unos quince años, no estaba completamente convencido. Me parecía otra fórmula ayurvédica más, de esas que prometen todo y terminan siendo un placebo caro. Pero luego empecé a ver cosas que no podía ignorar. Pacientes con hepatitis C que no toleraban los antivirales, personas con hígado graso que se negaban a tomar estatinas, ese paciente con psoriasis que había probado de todo… y todos mejoraban.