Mire, llevo 23 años viendo pacientes con desequilibrios hormonales. Y si hay algo que aprendí en todo este tiempo, es que la progesterona es una de esas moléculas que uno tiende a subestimar hasta que ve los resultados clínicos. No es una hormona “femenina” nada más, como suele pensarse. Es un modulador maestro del sistema endócrino que afecta desde el sueño hasta la densidad ósea. Y lo que voy a contarles aquí no es teoría de libros – es lo que he visto en consulta, con pacientes reales, con nombres cambiados obviamente, pero con historias muy concretas.