Mire, voy a ser honesto con usted desde el principio. Cuando empecé a ver pacientes con COVID persistente en mi consulta, allá por 2021, estaba frustrado. No tenía herramientas. Probábamos de todo: zinc, quercetina, vitamina D a dosis altas… y algunos respondían, otros no. Fue entonces cuando un colega de infectología me pasó un paper sobre la combinación de ciertos compuestos naturales con actividad antiviral. Así llegué a conocer lo que hoy llamamos Movfor, aunque en ese entonces era solo una fórmula experimental en fase de estudio.