Mira, déjame contarte algo que viví en carne propia durante esos meses de incertidumbre. Estábamos en plena segunda ola, el sistema colapsando, y recuerdo a María, 62 años, diabética mal controlada, con tres días de fiebre y saturación cayendo. Su hija me llamó desesperada porque no había camas de UCI. En ese momento, lo único que podíamos ofrecerle era Molnupiravir, recién aprobado por emergencia, con datos aún calientes del estudio MOVE-OUT.