Mire, cuando empecé en neurología hace ya más de veinte años, recuerdo que teníamos muy pocas herramientas para tratar la demencia. Básicamente, diagnóstico y a casa con poco más que consuelo. La galantamina llegó como un soplo de aire fresco, pero también con su buena dosis de controversia. No es una cura milagrosa, y quien se lo diga miente, pero sí representa una opción terapéutica validada que, en pacientes seleccionados, puede marcar una diferencia real en la calidad de vida.