Mira, déjame contarte algo que aprendí en estos años de práctica clínica. Cuando empecé a ver pacientes con disfunción eréctil, pensaba que era un problema sencillo - recetabas un inhibidor de PDE5 y listo. Pero la realidad es mucho más compleja. Conocí a Roberto, un ingeniero de 47 años, que llegó a mi consulta después de haber probado tres tratamientos diferentes. “Doctor,” me dijo, “el problema no es solo que no pueda mantenerla.