La doxilamina es un antihistamínico de primera generación que, aunque lleva décadas en el mercado, sigue siendo una herramienta clínicamente relevante, especialmente en el manejo de dos condiciones muy específicas: el insomnio ocasional y las náuseas y vómitos del embarazo. A diferencia de los antihistamínicos más modernos y no sedantes, la doxilamina atraviesa la barrera hematoencefálica con facilidad, lo que explica tanto su perfil de efectos secundarios (principalmente sedación) como su utilidad terapéutica principal.