Mire, voy a ser honesto con usted desde el principio. Cuando empecé mi residencia en endocrinología hace casi veinte años, el manejo del acné hormonal en mujeres jóvenes era… bueno, digamos que era un campo minado. Probábamos con antibióticos tópicos, luego sistémicos, después retinoides, y cuando nada funcionaba, llegábamos a la isotretinoína, con toda su logística de controles y consentimientos. Pero había un grupo de pacientes que se nos escapaba: mujeres jóvenes con acné persistente, a veces con hirsutismo, ciclos irregulares, y una frustración que se palpaba en la consulta.