Mire, he visto cientos de pacientes con cistitis intersticial a lo largo de mis años de práctica. Y déjeme decirle algo: cuando una mujer de 45 años llega a mi consulta después de haber visitado a siete urólogos diferentes, con ese dolor pélvico que no la deja dormir, con esa urgencia urinaria que arruina su vida social… ahí es cuando Elmiron entra en la conversación. No es una bala mágica, pero para muchos pacientes es lo único que funciona.