El carbonato de calcio es, sin duda, uno de los suplementos más infravalorados en la práctica clínica diaria. Durante años, lo receté casi de forma automática para la osteoporosis, como hacía todo el mundo. Pero no fue hasta que empecé a ver a pacientes con problemas renales o con historias extrañas de estreñimiento crónico que realmente me senté a estudiar su farmacología en profundidad. Lo que encontré me obligó a cambiar mi forma de prescribir.