Mire, voy a ser honesto con usted desde el principio. Benemid no es el medicamento más nuevo ni el más glamoroso del arsenal terapéutico. De hecho, cuando empecé mi residencia en reumatología a finales de los 90, ya muchos colegas lo consideraban un fármaco de segunda línea, casi olvidado. Pero después de veinticinco años viendo pacientes con gota, he aprendido que descartar un medicamento solo porque no es nuevo es un error clínico grave.