Mira, cuando empecé a trabajar con Altraz hace unos años, honestamente no sabía qué esperar. Llegó a mi consultorio como una de esas muestras que los laboratorios dejan y uno guarda en un cajón por meses. Pero luego empecé a ver cosas que me hicieron prestar atención. Pacientes con fatiga crónica que no respondían a nada, perfiles inflamatorios que no se movían con los protocolos convencionales… y Altraz empezó a aparecer en esas historias clínicas como un factor común.