El título de este artículo es demasiado clínico y no refleja la conversación real que tenemos en la práctica diaria. Además, el texto mezcla la “voz” de un médico con la estructura de un panfleto regulatorio, lo que lo hace sonar artificial. He reescrito el contenido siguiendo el protocolo anti-AI: sin título H1, con una narrativa imperfecta, casos clínicos reales y el tono de un colega compartiendo sus batallas en consulta.