Mire, llevo más de quince años en urología clínica y he visto de todo: desde pacientes que llegan con recortes de revistas hasta tipos que ya se han automedicado con tres cosas diferentes antes de pisar mi consultorio. La disfunción eréctil no es solo un problema de flujo sanguíneo; es un tema de autoestima, de relaciones, de calidad de vida. Y cuando apareció Zudena en el mercado, honestamente, pensé: “otro inhibidor de PDE5 más”.